domingo, 17 de noviembre de 2013

Tartas de aniversario: uno, veinticinco o cincuenta años... ¡hay que celebrarlo!

1, 2, 3... 18, 25... 40, 50... el tiempo que dure el amor siempre es tiempo para ensanchar el corazón, coger más aire en los pulmones, rejuvencer la piel y aprender de los demás y de nosotros mismos.
Queremos que el amor dure toda la vida, pero sobre todo elegimos a nuestra persona un día más, cada día. Es como esos "cinco minutitos más" que te quedas en la cama cuando estás a gusto, con la seguridad de que no hay en el mundo un lugar mejor que ese.
Yo no pretendo hacer una teoría sobre el amor, ni los que están enamorados pretenden darle una lección a nadie... pero cuando una pareja se quiere hace que los demás nos sintamos un poquito mejor. ¡Por eso yo creo que hay que compartirlo y hay que celebrarlo! Sin miedo, con alegría, a lo grande, y con una tarta!! 
Eso debieron pensar los amigos que confiaron en nostras para su tarta de aniversario ;)
Cuando alguien te llama y te dice "es nuestro primer aniversario y quiero sorprenderle con algo especial, diferente y que refleje un pedacito de lo mucho que disfrutamos juntos"... o bien una de esas parejas que te hacen sentir tan bien, que sin quererlo dan tranquilidad y alegría, celebran sus bodas de plata y quieren invitarte a celebrarlo con ellos... o cuando te llama una persona a la que quieres y te dice "¡mis padres llevan casados 50 años! y sus cuatro hijas, sus yernos y sus nietos queremos hacerles un homenaje"... entonces la ilusión y las ganas llegan solas... ¡y la imaginación vuela!
Así llegaron a nuestra cocina las historias de estas tres tartas: haciendo día a día un amor de un año, de veinticinco o de cincuenta.



Nuestra primera pareja llevaba tan sólo un año casados, ¡no querían parar de celebrarlo! Ella nos llamó y nos contó sus secretos, sus códigos, sus momentos para recordar. Juntas empezamos a construir una idea en la que pudiéramos expresar alguno de sus gustos compartidos para que cuando vieran la tarta recordaran esos días en los que sin duda el mejor lugar del mundo, aunque viajaran a los lugares más recónditos, estaba siempre al lado del otro. Con esos pequeños detalles: "es una tontería, pero... (así empiezan las pequeñas grandes cosas) yo suelo pelarle las naranjas", "nos encanta viajar y de hecho nos prometimos en un viaje", "tenemos tantas anécdotas". Así que las naranjas, los viajes y las anécdotas debían aparecer en la tarta.

Para nuestra segunda pareja teníamos claro el tema: no podían faltar sus aficiones. Para mi forman parte de una generación incansable a la que admiro por su forma de disfrutar la vida. Les dieron sin duda una dosis extra de energía: madrugan, se acuestan tarde y en el día son capaces de hacer mil cosas sin despeinarse. Trabajan, cuidan su casa y a su familia, saben disfrutar de los amigos... y además van a pilates, a pintura, leen, cultivan su huerta, hacen vino, viajan... Yo a mis 28 no les sigo el ritmo!!! 


La tercera era pura ternura. Toda la vida de una familia de cuatro niñas resumida en unas pocas figuras sobre una tarta. Fue precioso ver como cada detalle evocaba un recuerdo, cargado de amor y de entrega. Hacerla fue tratar de recrear sus picnic, sus viajes imposibles en un fiat 500... y dejar que a partir de ahí surgieran los "te acuerdas de cuando..." Esta entrega fue preciosa, con toda la familia alrededor de la tarta tratando de averiguar cual de las mujeres allí presentes estaba representada en cada una de las niñas de la tarta. Con el padre mirando con lupa (¡sin duda hay que cuidar mucho los detalles!) ese coche que enseguida supo que era el suyo. Con la madre incrédula que no sabía si darle a comer a su familia esa tarta tan colorida. Y el mayor regalo llegó después, cuando supimos lo bien que habíamos logrado hacer nuestro trabajo: el padre preparó una base de madera y colocó las figuras con cuidado sobre ella, para conservarlas como una fotografía de aquellos recuerdos evocados.
Puede que con tanta tarta me haya dejado llevar por el lado dulce de la vida y esta entrada os haya empalagado un poco... ¡No pasa nada porque de vez en cuando nos de un subidón de azúcar! que la vida ya desgasta bastante, y hay que tener buenas reservas. 
Quereos mucho!!! y haced una tarta para celebrarlo :D

viernes, 26 de abril de 2013

Cuéntame un cuento...

Érase una vez...
así empiezan los cuentos que nos contaron y siempre que queramos contar uno seguramente empezaremos así. Los cuentos siempre tienen un mensaje importante, algo que la persona o personita debe aprender para el futuro. En muy pocas palabras nos hablan de amor, de los miedos, de los peligros del mundo... No sé por qué pero todos tenemos algún cuento favorito, aunque si seguimos en contacto con los cuentos según vayamos creciendo disfrutaremos de un modo diferente de ellos. Siempre nos queda tanto por aprender...

A mí me gusta mucho que nos pidan tartas sobre cuentos porque podemos regresar a ese mundo infantil y repensar las historias; pase el tiempo que pase los cuentos siempre tienen un mensaje que transmitirnos.

En esta entrada os presento tres tartas muy especiales.
Como os decía, los cuentos nos acompañan a lo largo de la vida. ¡Me parece precioso haber podido hacer una tarta de cuento para el primer cumpleaños de Nico y para el 90 cumpleaños de la abuela de Rebeca!
El cuento de "La piel de asno" Me gusta mucho cómo quedó el asno.
Mi cuento favorito cuando era pequeña se llama "La cuchara mandona" y va de unos niños que no quieren comer... ¿será por eso que ahora disfruto tanto haciendo comida para los demás? La verdad es que lo releí hace un par de años y no me gustó nada... ¡daba miedo! Qué cosas...
 
A ver cómo superamos esta tarta para los próximos años... jejeje

Y entre una tarta y otra, como tenía mono de buenas historias... le hice a Macarena esta tarta inspirada en el mago de Oz. Es uno de mis favoritos hoy por hoy, sobre todo porque al final del camino de baldosas amarillas cada uno de los compañeros de viaje descubre que siempre tuvieron dentro aquello que estaban buscando. No necesitaban un mago que les diera el valor, el corazón o el cerebro... sólo tenían que darse la oportunidad para descubrir que cada uno de ellos era maravilloso y tenían mucho que aportar a los demás. Siempre pienso que llevamos en el bolsillo unas cuantas baldosas amarillas, y que lo más bonito es que cuando llegamos a nuestra meta... encontramos otro montoncito para seguir.


Gracias por la confianza y la inspiración a Rebeca, Macarena y Maria José.













jueves, 28 de marzo de 2013

Tartas infantiles




Uno de los mayores placeres es que un niño le pegue un mordisco sin piedad a uno de los muñecos de azúcar que has tardado horas en hacer!!! Sí, sí, de verdad!

Y es que por los niños hacemos lo que sea, nos cueste el trabajo que nos cueste. Nos encanta ver sus caritas llenas de ilusión y sorpresa, nos fascinan con sus ocurrencias y nos encantaría poder ver el mundo con sus ojos. Por eso con las tartas infantiles disfrutan por igual los mayores y los pequeños. Tanto es así que incluso nos piden tartas para recién nacidos!!!



Los niños nos inspiran, eso está claro. Quizás por eso nuestro primer encargo fue una tarta de Pocoyo. Fue genial, porque pude usar muchos colores, y meterme en el mundo de esos personajes que nos dan una lección de vida en cada capítulo. Si... lo veo. A veces en casa ponemos un capítulo mientras desayunamos... prueba a hacerlo y me cuentas!




Por lo visto, cuando la tarta llegó a la mesa el cumpleañero (de 1 año!) gritó ¡¡Pato!! y se lanzó a por él. Adoro esa espontaneidad, esa falta de convencionalismos que hace a los peques tan auténticos. Quizás gracias a Dani ahora en cada tarta me hago un poco como una niña, ¡qué gran regalo me hizo!









viernes, 15 de marzo de 2013

Comienzo

Todo tiene un comienzo...
A veces empezamos algo con un propósito, y otras veces simplemente hacemos algo que nos sabemos que va a ser un comienzo. En nuestro caso simplemente queríamos hacer algo especial para la fiesta pirata de inauguración del piso de Sergio y Rebeca. Debió ser el destino el que eligió, porque también quisimos hacer unas galletas con forma de calavera y de doblón... que se empezaron a extender por la bandeja del horno y se convirtieron en una plancha informe de masa de galleta (algo pasada, además) Bueno, gajes de ser cocineras novatas. Pero la tarta fue todo un triunfo. Era sencilla y bastante fácil de hacer, pero nos hizo pasar muy buen rato mientras la elaborábamos, y tuvo un gran éxito!!
Este fue el principio, aunque no fue la primera tarta. Antes estuvo la que me hizo descubrir este mundo de posibilidades, la del cumpleaños de Carla. ¡¡Menuda cara de sorpresa!! era bonita por fuera y por dentro, llena de color, como a ella le gusta ver la vida. Y también nos trajo unos buenos rato a Lorena y a mi.
Y también estuvo aquellas del cumpleaños de Rebeca y de Elena. Esas fueron una locura!! demasiado ambiciosas, y yo demasiado optimista... así empiezas a aprender, cometiendo errores. Corriendo, porque no llegas a tiempo... estropeando el fondant porque el bizcocho está aún caliente... Pero al final siempre está el agradecimiento de quien lo recibe.
Y estos son los buenos comienzos, los que nacen de tratar de hacer feliz a alguien. Por eso seguimos, porque nuestras tartas han gustado y porque a nosotras nos gusta llevar esa ilusión a los demás. Y con esas cosas me voy quedando en la vida... con las que me hacen feliz y hacen un poquito más felices a los demás, con esas cosas que te hacen aprender y te animan a crear.
¡¡Espero que disfrutéis del blog!!

Un abrazo :)