jueves, 28 de marzo de 2013

Tartas infantiles




Uno de los mayores placeres es que un niño le pegue un mordisco sin piedad a uno de los muñecos de azúcar que has tardado horas en hacer!!! Sí, sí, de verdad!

Y es que por los niños hacemos lo que sea, nos cueste el trabajo que nos cueste. Nos encanta ver sus caritas llenas de ilusión y sorpresa, nos fascinan con sus ocurrencias y nos encantaría poder ver el mundo con sus ojos. Por eso con las tartas infantiles disfrutan por igual los mayores y los pequeños. Tanto es así que incluso nos piden tartas para recién nacidos!!!



Los niños nos inspiran, eso está claro. Quizás por eso nuestro primer encargo fue una tarta de Pocoyo. Fue genial, porque pude usar muchos colores, y meterme en el mundo de esos personajes que nos dan una lección de vida en cada capítulo. Si... lo veo. A veces en casa ponemos un capítulo mientras desayunamos... prueba a hacerlo y me cuentas!




Por lo visto, cuando la tarta llegó a la mesa el cumpleañero (de 1 año!) gritó ¡¡Pato!! y se lanzó a por él. Adoro esa espontaneidad, esa falta de convencionalismos que hace a los peques tan auténticos. Quizás gracias a Dani ahora en cada tarta me hago un poco como una niña, ¡qué gran regalo me hizo!









viernes, 15 de marzo de 2013

Comienzo

Todo tiene un comienzo...
A veces empezamos algo con un propósito, y otras veces simplemente hacemos algo que nos sabemos que va a ser un comienzo. En nuestro caso simplemente queríamos hacer algo especial para la fiesta pirata de inauguración del piso de Sergio y Rebeca. Debió ser el destino el que eligió, porque también quisimos hacer unas galletas con forma de calavera y de doblón... que se empezaron a extender por la bandeja del horno y se convirtieron en una plancha informe de masa de galleta (algo pasada, además) Bueno, gajes de ser cocineras novatas. Pero la tarta fue todo un triunfo. Era sencilla y bastante fácil de hacer, pero nos hizo pasar muy buen rato mientras la elaborábamos, y tuvo un gran éxito!!
Este fue el principio, aunque no fue la primera tarta. Antes estuvo la que me hizo descubrir este mundo de posibilidades, la del cumpleaños de Carla. ¡¡Menuda cara de sorpresa!! era bonita por fuera y por dentro, llena de color, como a ella le gusta ver la vida. Y también nos trajo unos buenos rato a Lorena y a mi.
Y también estuvo aquellas del cumpleaños de Rebeca y de Elena. Esas fueron una locura!! demasiado ambiciosas, y yo demasiado optimista... así empiezas a aprender, cometiendo errores. Corriendo, porque no llegas a tiempo... estropeando el fondant porque el bizcocho está aún caliente... Pero al final siempre está el agradecimiento de quien lo recibe.
Y estos son los buenos comienzos, los que nacen de tratar de hacer feliz a alguien. Por eso seguimos, porque nuestras tartas han gustado y porque a nosotras nos gusta llevar esa ilusión a los demás. Y con esas cosas me voy quedando en la vida... con las que me hacen feliz y hacen un poquito más felices a los demás, con esas cosas que te hacen aprender y te animan a crear.
¡¡Espero que disfrutéis del blog!!

Un abrazo :)