Cada día estoy más convencida de que hay que celebrarlo todo.
Veamos, celebrar un evento no cambia el hecho... ¿o sí?
Podemos ser prágmaticos, racionales y demostrar al mundo que nos importa lo que nos importa. Que somos fuertes, que no necesitamos parafernalias, que estamos liberados de esta espiral de consumismo y postureo que nos rodea.
O podemos celebrar. Dar las gracias por lo que tenemos y compartirlo con el mundo, festejar lo que nos pasa, hacer un homenaje a lo que conseguimos, mimar a los que queremos, ¡tirar la casa por la ventana por vivir un día más! ay, sólo de escribir se me ensancha el pecho y me sale la sonrisa.
Creo que si, que celebrar lo cambia todo. Dar la bienvenida predispone a que quien llega se sienta acogido, saber celebrar una despedida da fuerzas al que se marcha y alivia a quien se queda, celebrar un año más nos recuerda que el tiempo es un regalo para vivir, hacer una fiesta porque te casas es un modo de compartir tu amor y tu felicidad...
Y desde La Seta Roja estamos felices de poder poner un granito de arena en esas celebraciones y disfrutamos compartiendo la ilusión de los que preparan una sorpresa o una fiesta. En esta ocasión endulzamos el bautizo de Josete, ¡no encantó trabajar codo con codo con su madre! Me hizo reflexionar... obviamente las galletas no eran para Josete... pero sí el cariño de su madre, que supo compartir con todos los invitados con este pequeño detalle.
¡¡Gracias a los que celebráis la vida!!





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